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18 de Junio del 2017
Autorizan a los cajeros automáticos a operar sin alarma conectada radioeléctricamente a la policía


Por Ing. Enrique Greenberg, Presidente de CASEL, Presidente de Logotec S.A.

Mediante la Comunicación 'A' 6182 - Circular RUNOR 1-1266 Normas sobre “Medidas mínimas de seguridad en entidades financieras”, el Banco Central de la República Argentina establece la Incorporación de entintado de billetes.

 
El BCRA realiza cambios en las medidas mínimas de seguridad en la instalación de cajeros automáticos aplicables con carácter general. Se trata de modificaciones puntuales al punto 5.1.1.6., donde se establece que los cajeros automáticos deben estar conectados al sistema de alarma a distancia con la dependencia de seguridad o policial correspondiente, ya sea éste de uso exclusivo del cajero o de la casa operativa (antes se indicaba ' filial') donde esté ubicado. El resto del punto no tiene cambios, aunque se añaden dos nuevos párrafos, a fin de flexibilizar ciertas exigencias. En primer término, se dispone que las unidades de servicios automáticas que, en sus caseteras donde se aloja el dinero, adopten un sistema inteligente de entintado de billetes que se someterá a autorización previa del BCRA mediante solicitud dirigida a la Gerencia Principal de Seguridad General, podrán prescindir del referido vínculo de alarma policial, siempre que posean enlace con la central de monitoreo propia de la entidad, con atención permanente y comunicación con el organismo de seguridad o policial de la respectiva jurisdicción. Se aclara al respecto que las entidades que adopten este sistema preventivo, deberán incorporar cartelería disuasoria dando a conocer que la entidad financiera cuenta con el citado mecanismo, con la finalidad de desalentar la comisión de un hecho delictivo.

La  nueva disposición permite reemplazar el usual monitoreo inalámbrico policial de los cajeros automáticos de entidades bancarias desde una central policial, por un sistema de entintado que mancha los billetes en caso de robo.

El sistema de entintado de billetes que funciona con algunas falencias en países de la región como Chile, Paraguay y Brasil, consiste en instalar bombas de tinta en los cartuchos de los cajeros que, en caso de ser violentados, explotan y manchan el dinero.

Esta normativa habilita a las entidades bancarias a prescindir de un sistema efectivo de respuesta a robos en cajeros automáticos: el sistema de alarma que actualmente es monitoreado por una central de Policía.

Estos cambios que, de aplicarse, afectarían también en forma directa la seguridad de los clientes, prescinden del factor diferencial del aviso instantáneo a la central de monitoreo policial.

Si bien el BCRA sostiene que el sistema de entintado de billetes es una alternativa más y aclara que no es obligatorio, lo cierto es que se pretende reemplazar un sistema de comprobada eficiencia como el del enlace inalámbrico de conexión directa e  inmediata con la policía por una intermediación compuesta por un enlace con la central de monitoreo propia de la entidad, con atención permanente y comunicación con el organismo de seguridad o policial de la respectiva jurisdicción.

Aquí vale destacar el concepto de “Latencia” definido como el tiempo que transcurre desde que se genera un evento, hasta que el mismo queda registrado en la central receptora; y es sabido que las recomendaciones mundiales para infraestructuras críticas es trabajar con la menor Latencia posible.

La función de atención permanente y comunicación con el organismo de seguridad lleva implícita una acción humana que demandará un tiempo determinado para realizarse, con la consiguiente pérdida de Latencia y de confiabilidad del sistema.

La seguridad en los bancos mejoró muchísimo en los últimos años con la inclusión de las nuevas tecnologías, cámaras en sucursales y cajeros, alarmas sísmicas y botones policiales.

Las últimas estadísticas reflejan una baja tasa de hechos delictivos. Según un informe del BCRA, publicado en febrero, en 2016 se contabilizaron 36 robos a bancos, entre ellos actos de vandalismo, golpes en carga de cajeros automáticos y a camión de caudales. Estos números reflejan una caída sostenida desde que, en el año 2001, llegó a su pico con 256 ataques a entidades bancarias.

Por si fuera poco, la incorporación de este dispositivo plantea un problema jurídico importante: el Código Penal, en el artículo 283, tipifica como delito cambiar el color de la moneda, con una pena de seis meses a tres años.


 
 
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